Alto riesgo
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3.2 • 6 calificaciones
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- USD 5.99
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Descripción editorial
Una acción trepidante, una misión de alto riesgo protagonizada por seis valientes mujeres como agentes encubiertos durante la Segunda Guerra Mundial.
El día D se acerca. Todavía no se sabe dónde ni cuándo, pero los alemanes están convencidos de que será pronto. Felicity Clariet, Flick, es una de las agentes más valiosas de la unidad encargada de las operaciones de sabotaje que opera en el norte de Francia. A Flick le consta que el éxito del desembarco aliado depende de que las líneas de comunicación con Berlín no funcionen. Y es en Sainte-Cécile, cerca de Reims, donde se encuentra el mayor centro de comunicaciones de la Francia ocupada, alojado en un antiguo castillo del siglo XVII. En estos momentos ese siniestro castillo constituye el objetivo de mayor importancia estratégica.
Cuando Flick intenta un asalto directo, la operación fracasa estrepitosamente. Su grupo resulta destruido, sus superiores empiezan a dudar de ella. Sólo le resta una última oportunidad para cumplir la misión.
El nuevo plan requiere un grupo exclusivamente femenino y no profesional, que debe ser reclutado y entrenado en cuestión de días. Deben intentar infiltrarse en el castillo a la vista de los nazis, aunque hay muchas cosas que Flick desconoce, secretos en las filas de los alemanes, entre los miembros de su equipo, secretos que guardan las personas en quienes ella más confía.
Reseña:
«Una de las más populares novelas de Ken Follett.»
Publishers Weekly
Reseñas de clientes
Critica de un neutral
El tema, si bien comienza con lentitud exasperante, al final adquiere un ritmo agobiante. Señalo especialmente los anacronismos en que incurre, como el tratamiento normal de la homosexualidad y el travestismo en la Inglaterra de 1940, en que no solo eran motivo de repulsa social, sino que también objeto de procesamiento penal. Y de penas gravísimas si pertenecían a las fuerzas armadas.
El supuesto ambiente libertino que atribuye a Londres en esa época, no existió. Todos estaban inmersos en el esfuerzo de guerra y daban poca importancia a esas banalidades, difíciles de ser deleitadas bajo un constante bombardeo. las mujeres, por lo demás, no se desnudaban tan fácilmente