Trilogía berlinesa
Violetas de Marzo - Pálido criminal - Réquiem Alemán
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4.3 • 6 calificaciones
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- USD 11.99
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Descripción editorial
En 1989, el escritor escocés Philip Kerr publicó su primera novela, Violetas de marzo, en la que también debutó su peculiar detective, Bernie Gunther, un ex agente de la Kripo -la temida policía criminal del III Reich- especializado en buscar a personas desaparecidas. En esta primera entrega, la acción se sitúa en el Berlín de 1936, cuando la ciudad se preparaba para acoger los Juegos Olímpicos. En 1990 apareció Pálido criminal, en la que Gunther se ve obligado a reincorporarse a la Kipro para investigar los asesinatos de varias adolescentes alemanas ocurridos en 1938. Por último, un año más tarde, vio la luz la tercera parte de esta trilogía, Réquiem alemán. Ambientada en 1947, tras la derrota de la Alemania nazi, Gunther se ve envuelto en la intrincada trama de los servicios de inteligencia internacionales, en los albores de la Guerra Fría.
Reseñas de clientes
Errores
En general, el libro es muy interesante. Menoscaban esa calificación la evidente factura “no germana” de un personaje de esa nacionalidad, con comentarios tendientes a menospreciar el valor del pueblo y del ejército alemán. No todos ellos fueron nazis, no obstante lo cual se batieron valientemente contra tres enemigos formidables. Excluyo a los franceses, cuya habilidad bélica fue lamentable desde la guerra de 1870. Como los acomodaticios italianos; me hizo gracia un comentario que se atribuye a Günther, en el sentido de que no moriría pidiendo clemencia como héroe italiano. Típico.
Aparte de esa parcialidad, advertí tres menciones que, a mi juicio, como testigo de los últimos setenta años de historia, son anacronismos. En la pagina 1054 se refiere a un espectáculo de “strip tease”, termino acuñado entrados ya los ‘50. Antes, despojarse de la ropa era simplemente “desnudismo”. En la página 1056 habla de la “tanga” que usaba una mujer, prenda que no apareció hasta los ‘80. Finalmente, en la página 1094 emplea el término “topless” para referirse a los pechos descubiertos, que aparece recién en los ‘60