Descrição da editora

En estas dos décadas (1968-1988) el régimen fue derrotado culturalmente por una sociedad que salía de su letargo. Pero las batallas que dieron sus sectores de vanguardia no fueron suficientes para destruirlo de golpe. Lo sacudieron, lo evidenciaron, pero fue sólo El principio de una caída que se dio como en cámara lenta en todo el final del siglo. Si el régimen nació en 1929 podemos decir que llegó a su plenitud en los años sesenta. Las Olimpiadas México 68 iban a representar su cúspide, su apogeo, su consagración mundial, su meta cumplida: la entrada de México a la modernidad ante la vista del mundo. El país mostraría una economía industrial en desarrollo. Un crecimiento sólido. Una clase media urbana satisfecha y con estilos de consumo copiados de Estados Unidos. Una identidad nacional fundada en una historia milenaria pero apoyada en su culminación de bronce, la revolución institucionalizada, y en un sistema de educación pública universal con libros de texto obligatorios y gratuitos. El rostro orgulloso que el país mostraría al mundo incluía un grandioso Museo de Antropología y una moderna, funcional y hermosa Ciudad Universitaria cuyo estadio sería sede de las fiestas de inauguración y clausura y que entonces adoptó el nombre de “Estadio México 68”.

Pero el rostro que se mostró fue otro: el de un régimen despótico que realizó una represión sangrienta contra un movimiento estudiantil el 2 de octubre, precisamente una semana antes de la inauguración de los Juegos. La prensa, sometida monolíticamente al régimen, calló la magnitud y el horror de Tlatelolco. A pesar del rígido control de los medios algo se coló por la fisura, como el memorable cartón de uno de los padres de la caricatura política en México, Abel Quezada, que publicó una mancha negra y la pregunta azorada: ¿por qué?

Pasaron las olimpiadas y siguió la vida: decenas de estudiantes en la cárcel y un movimiento estudiantil enclaustrado en sus escuelas, y una rabia contenida. Una clase política que quería que todo quedara en el olvido. Una frase acabó pasando por encima del silencio de la prensa y derrotando al discurso oficial, una frase que acabó venciendo al régimen: “2 de octubre no se olvida”.

GÊNERO
Profissional e técnico
LANÇADO
2012
1 Janeiro
IDIOMA
ES
Espanhol
TAMANHO
174
Páginas
EDITORA
Brigada Para Leer en Libertad
VENDEDOR
Brigada Cultural
TAMANHO
38
MB