Silencio
Descrição da editora
Silencio
El silencio del yo
En lo profundo de la respiración resuena un susurro,
donde el corazón busca su luz silenciosa.
En la orilla del yo, los pasos se desvanecen,
y la ola guarda secretos que no se confiesan.
Un velo negro de silencio se extiende entre las convulsiones,
y el tiempo cesa cada sollozo en una herida oculta.
En la mirada de una mano está escrito lo inexpresable,
donde el alma se arremolina en una oscuridad pacífica.
El silencio extiende sus alas en la habitación,
y la pared se convierte en un espejo de una voz sin voz.
Sobre la mesa vacía fluye un recuerdo seco,
y las sombras hablan de amores indecibles.
Mi mano toca el cristal frío,
y las gotas de luz de la mañana bailan en silencio.
Un sonido que nunca comienza, da nacimiento a la esperanza,
mientras mi aliento borra cada herida silenciosa.
En el dormitorio interior, el alma guarda sombras,
y los alientos abren grietas en la oscuridad.
Cada pausa de una palabra da nacimiento a un universo,
donde los pensamientos vuelan como alas buscando fuego.
Mi mirada se hunde secretamente en rocas traicioneras,
y los silencios se convierten en piedras en caminos olvidados.
En el pecho, el sollozo esconde una llave,
que desbloquea lo salvaje con un toque silencioso.
La noche aprieta el silencio sobre los hombros,
y el viento susurra una triste oración.
La luna cava líneas brillantes en el corazón,
donde viejas heridas bailan al ritmo de la pausa.
En la ventana, una tenue sombra permanece inmóvil,
como si hubiera aprendido a leer el significado del silencio.
La primera luz irrumpe en la noche, suavemente,
y mi silencio confiesa lo que las palabras no pueden contener.
En el desierto del yo, respiro lentamente,
y los recuerdos caen como hojas en un bosque silencioso.
La canción no escapa de los labios,
pero late como un corazón tras puertas cerradas.
Mi alma se desliza en fragmentos oscuros,
Donde la luz y la oscuridad se mezclan con el frío.
En mis palmas sostengo un abrazo silencioso,
como una concha que guarda fragmentos del mar.
La mirada se pierde en vientres oscuros,
Donde el silencio respira con pasos suaves.
Cada pausa del cuerpo escribe una historia ardiente,
donde las palabras son cenizas en una pesadilla quieta.
La sangre baila silenciosamente en vasos congelados,
y el dolor extiende hilos en el tejido del alma.
En los labios, una palabra flota, duda en nacer,
Como una mañana que está en silencio antes de que el mundo despierte.
En el silencio del yo nace una canción,
sin notas, sin ritmo, sólo con pulsos.