El exorcista
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4.2 • 5 calificaciones
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- USD 5.99
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Descripción editorial
Por primera vez en España desde su publicación en 1972, vuelve sin censura una de las novelas más sobrecogedoras y terroríficas jamás escritas, que inspiró una de las películas más impactantes de la historia del cine.
Basada en un hecho real, ocurrido en la década de los cuarenta del siglo pasado, la protagonista es una niña de apenas once años que sufre terribles transformaciones, sobre todo en su comportamiento. Ni médicos ni científicos ni psicólogos son capaces de hallar la causa de tal estado y paulatinamente todo se va decantando hacia la hipótesis de que la niña está poseída por el demonio.
Ha llegado el momento de llevar a cabo el implacable rito que enfrenta a exorcista y diablo en un duelo mortal.
Publicada en 1971, El exorcista es una de las novelas más sobrecogedoras y terroríficas jamás escritas, y ha dado origen a una saga cinematográfica y una serie de televisión de culto.
Reseñas de clientes
Una Novela Cautivadora como Realista en Términos Espirituales
El Exorcista, de William Peter Blatty, es una de esas raras novelas que logra sostener el terror no a través del susto fácil, sino de una construcción minuciosa de la tensión entre lo racional y lo inexplicable. Desde las primeras páginas, Blatty entreteje el mundo médico, psiquiátrico y eclesiástico con tal precisión que la posesión de Regan deja de sentirse como un recurso fantástico y pasa a ser una amenaza plausible, casi clínica. Lo que distingue a la novela de su célebre adaptación cinematográfica es precisamente aquello que el formato escrito permite conservar. La película, fiel a las exigencias del ritmo visual, tuvo que sacrificar matices: el desgaste interno del padre Karras, sus dudas de fe, el peso de la culpa que carga desde la muerte de su madre, así como la profundidad del personaje del padre Merrin, cuya presencia en el libro está cargada de una historia y un cansancio espiritual que la pantalla apenas insinúa. En la novela, nada de esto necesita resumirse ni sugerirse con un plano fugaz; Blatty puede detenerse, explicar, dejar que el lector habite la duda junto con los personajes. Esa extensión, lejos de restar tensión, la sostiene: el horror crece porque se le da espacio para instalarse.
También destaca el modo en que Blatty equilibra el rigor documental con lo espiritual. Las explicaciones médicas sobre los síntomas de Regan, los procedimientos hospitalarios y el escepticismo institucional funcionan como contrapeso realista frente a lo sobrenatural, lo cual logra que la fe y la duda convivan en la misma página sin que una anule a la otra. Esa ambigüedad sostenida —¿posesión o enfermedad mental?— es, para mí, el verdadero corazón de la novela, más que el exorcismo en sí.
En definitiva, El Exorcista no es solo una novela de terror: es un estudio sobre la fe puesta a prueba, sobre la ciencia enfrentada a sus propios límites, y sobre lo que significa creer cuando toda evidencia empuja hacia la duda. Una lectura que recomiendo sin reservas, especialmente a quienes disfrutaron la película pero sienten que se quedaron con ganas de más.