Descripción de editorial

Nos encontramos en un cambio de época, no en un simple cambio generacional. En realidad, mientras los papás en el pasado eran los verdaderos maestros y educadores de las nuevas generaciones, ahora generalmente son considerados out, es decir rebasados, mano a mano se vayan dando nuevas modalidades en todos los aspectos de la vida, modalidades que los papás tienen dificultad para entender y aceptar.

Evidentemente se trata de una simple constatación, que de todos modos tiene que llevar a una atenta reflexión y a una precisa toma de posición ante el presente y el futuro de la Iglesia. En realidad, los cambios no afectan solamente el ámbito social, sino todo el sentir y vivir de las nuevas generaciones, que nosotros, pastores de la Iglesia, tenemos la encomienda de educar en la fe y guiar en el camino de la salvación.

Por todo esto, representa un gran error lavarse las manos ante esta realidad, con tal de dar la impresión de ser abiertos ante las nuevas situaciones mano a mano se vayan presentando, dejando al mismo tiempo a las ovejas sin protección alguna ante los peligros que las asechan, satisfecho de vivir a sus espaldas mediante la simple administración de los sacramentos, sin una verdadera preocupación por su eficacia.

No tenemos que olvidarnos del hecho que, en el ámbito eclesial, somos pastores y no simples ovejitas, que piensa y actúan como mejor les parezca, muchas veces siguiendo la moda del momento.

De ahí viene la manera muy cómoda y superficial de ver el problema de la diversidad religiosa, hablando solamente de diálogo, sin preocuparnos mínimamente de preparar a los propios feligreses de manera tal que puedan enfrentar con dignidad el fenómeno del proselitismo religioso.

Lo mismo por lo que se refiere a la educación en la fe y, en general, la práctica de la vida cristiana, teniendo en cuenta el hecho que ellos mismos se sienten incapaces y confundidos ante una realidad que los rebasa por completo.

Quiero aclarar que una cosa es la situación de la Iglesia y otra cosa es la responsabilidad personal al respecto. No tenemos que olvidarnos del hecho que, cuando intervienen costumbres de siglos, bien arraigadas en el quehacer de una sociedad, la propia responsabilidad al respecto disminuye, hasta desaparecer por completo.

De todos modos, si alguien se cree totalmente ajeno a lo que presento en esta Carta Abierta, no se preocupe. Simplemente dé gracias a Dios por haberle concedido entender a tiempo las cosas y comportarse diversamente.

Por mi parte confieso que un servidor aún está haciendo el esfuerzo por entender los signos de los tiempos en que vivimos, tratando al mismo tiempo de descubrir alguna posible vía de salida al actual impasse en que nos encontramos para compartirla con ustedes, en la esperanza de encontrar, todos juntos, el hilo conductor que nos lleve a crear un Nuevo Modelo de Iglesia, más conforme al plan de Dios y al cambio de época en que nos encontramos.

GÉNERO
Religión y espiritualidad
PUBLICADO
2014
diciembre 13
LENGUAJE
ES
Español
EXTENSIÓN
35
Páginas
EDITORIAL
Ediciones Apóstoles de la palabra
VENDEDOR
Gilberto De la cruz
TAMAÑO
250.1
KB

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