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Descripción de la editorial

La revolucion política que se verifica en esa porcion de Europa y que ha conmovido hasta los mas hondos cimientos del edificio social de los pueblos que se regían antes por gobiernos absolutos, es indudable que sobre ser violenta y fuera de su cauce legítimo no está conforme ni con las costumbres ni con las luces, ni menos con lo que reclama la actual civilizacion europea que demanda la tregua y espacio que debe mediar de las ideas antiguas á las nuevas, para que su desarrollo progresivo, natural, legítimo, y por las vías legales sea la garantía de su duracion, fuerza y resulte en provecho de la sociedad. Pero tambien es cierto que este cambio, mas tarde, mas temprano, ya de un modo, ya de otro, forzosamente había de haber tenido su cumplimiento.

Las naciones, como los individuos, tienen diferentes edades, infancia, virilidad y senectud, y la forma de gobierno con que se rigen ya monárquicos, aristocráticos, constitucionales ó republicanos, debe ser la espresion de los diferentes grados de madurez de la educacion y espíritu de los pueblos; caminan siempre á su nivelacion; á su regeneracion política; pero no apresuran el paso á medida del nuestro, asi como no se desprende la fruta del árbol cuando sentimos hambre, ni viene hácia nosotros el agua cuando sentimos sed, y se asemejan á las sombras del Dante que marchan paso á paso hácia su prosperidad, y no se detienen aun en medio de su felicidad. Una reforma lenta y constante lejos de relajar los vínculos sociales, los fortalece; lejos de disolver la sociedad, la consolida, y como toda innovacion sustancial debe introducirse de un modo progresivo, para que sea saludable, otra mente no es reforma, sino revolucion. La precipitacion produce ordinariamente resultados opuestos y contrarios.

Sin ir mas lejos tenemos la Francia, esa nacion guerrera y belicosa por carácter, sedienta de gloria, ha atravesado todas sus faces, desde la asamblea constituyente, el consulado, el imperio, la restauracion, la revolucion de julio, y últimamente los sucesos de febrero, que produjeron su constitucion en república, con admiracion y sorpresa hasta de los republicanos de la víspera. Mas ni debe servir de ejemplo, ni la situacion de Francia puede compararse con el resto de Europa, en la que lo único que parece puede prosperar como forma de gobierno es la monarquía constitucional cimentada en sólidas bases, apoyada en la sana moral, en la buena política, en el amor del pueblo, con un gobierno sábio, barato y fuerte, que reprima las facciones y haga observar estrictamente las leyes, que es lo que exige el estado de la civilizacion de Europa.

GÉNERO
Historia
PUBLICADO
2020
22 febrero
IDIOMA
ES
Español
EXTENSIÓN
31
Páginas
EDITORIAL
Library of Alexandria
TAMAÑO
309.9
Kb