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Descripción de la editorial

El libro estudia las relaciones advertidas entre el triple esquema de análisis dentro de la metodología de la escuela austriaca de economía y los tres principios ordenadores del Derecho que sintetizó Ulpiano en el Digesto y que configuran el patrón tradicional por el que se ha entendido el orden jurídico en Occidente a lo largo de mil quinientos años, desde la Codificación de Justiniano. Y, por todo ello, síntesis cultural del recto sentido de la función de la norma jurídica como instrumento de coerción social.


Las apelaciones que se desprenden desde la metodología austriaca, o desde la inspiración que constituye el fundamento de la normatividad, se articulan en rededor de unos mismos propósitos escalonados. Apelaciones, primero, a la intimidad del sujeto actor; después, a su relación para con otros sujetos; finalmente, al escenario compositivo de la comunidad en que los sujetos se implican y que les sirve a todos de cobertura. Yo, un nosotros próximo y un nosotros mayestático, usando palabras de Mises. Se analiza el detalle de la construcción doctrinal de cada categoría, correlacionada con su correspondiente precepto configurador del derecho; el resultado ha sido sorpresivo, sugerente y prometedor.


"Las normas de moralidad y de justicia ... Integran el producto de la experiencia práctica de la Humanidad, y la única consideración en la lenta prueba del tiempo es la utilidad que cada regla moral puede mostrar en cuanto a la promoción del bienestar humano" (Christian Bay, citado por Hayek en 'Los Fundamentos de la Libertad')


El objetivo de este trabajo, como primera tesis, consistió en investigar si estas tales coincidencias guardaban una conexión firme y armónica de modo que cupiera entender, a modo de corolario, que cada institución social evolutiva fuera un específico protocolo de auto-organización de un orden espontáneo dado, siguiendo en ello una inspiración originada en la lectura de las tesis de Hayek. Empezar por el ámbito de la construcción del derecho no era sino un primer paso para similares trabajos con los demás ordenes espontáneos y sus respectivas instituciones evolutivas identificadas por Menger. Recordemos las enumeradas por éste: la moral, el lenguaje, el derecho, el dinero, el mercado, la sociedad y, para enojo de los misesians irredentos, el Estado.


"... el Estado, es decir, el aparato de compulsión y coerción es una institución montada precisamente para hacer frente a la imperfección humana, domeñando, con penas aflictivas, a las minorías, al objeto de proteger a la mayoría contra las acciones que pudieran perjudicarla." (L. Mises, 'La Acción Humana')


La praxeología, la catalaxia y la institución social evolutiva son las tres categorías del método de lo que -al correr de los años- se conoce cómo Escuela Austriaca de Economía, y que inauguró el trabajo de investigación del Doctor en Derecho, académico y economista austriaco, Carl Menger en el último tercio del siglo XIX. ¿Tiene alguna aplicación en el mundo del Derecho? ¿Es posible aprovechar el desarrollo metodológico y epistemológico iniciado por Carl Menger, Friedrich vonWieser y Eugen von Böhm-Bawerk, continuado por Ludwig von Mises y Friedrich Hayek, actualmente desarrollado por Jesús Huerta de Soto y su equipo? 


"Una catalaxia es, pues, un tipo especial de orden espontáneo producido por el mercado a través de individuos que actúan según las normas del derecho de propiedad, el contrato y [la] exclusión del fraude" (F. Hayek, en 'Derecho, legislación y libertad')


Advertida esa cierta conexión en complejidad incremental entre praxeología, catalaxia e institución social, de una parte, y el honestere vivere, el alterum non laedere y la regla del suum quique tribuere, de otra, éstas relaciones binomiales se sustancian en las apelaciones a la intimidad del sujeto, su relación para con otros sujetos y, finalmente, el escenario compositivo de la comunidad en que los sujetos se implican. Con lo que derivó un interrogante algo largo de exponer, pero oportuno:


El orden espontáneo consistente en el comportamiento exteriorizado es lo que queda tutelado por el Derecho. Pues bien, ¿Qué es lo que el derecho ofrece al orden espontáneo que tutela, que constituya una herramienta auto-compositiva que mitigue el caos previo y que tiende a la dulcificación de las controversias? Entendamos la palabra 'caos' en lo jurídico, como 'conflicto' en un sentido amplio.


Así resultó que, al objetivismo epistemológico -fuente de la acción humana de Mises- no se le podían hurtar los principios morales (mores), lo cual conducía a la teoría del bien, de Menger. Que a las relaciones interpersonales -fuente de la teoría del precio de Menger- no se les podía obviar la fidelidad a la palabra dada (fides), siendo ésta los cimientos de todo proceso de cooperación entre actores y, por lo tanto, el cimiento esencial de la categoría ‘mercado’ en sí. Finalmente, que la institución del derecho (ius) era un enlace aglutinado de tres parámetros: utilitas, iustitia y aequitas, siendo el conjunto de tales tres parámetros una suerte de nudo borromeo que era el que hacía prosperar la libertad en el seno del orden espontáneo del derecho, como fruto del papel de la experiencia aprendida en los términos en que la expresa Hayek, y por mediación de un vector de inspiración, común y homogéneamente distribuido inscrito en 

la esencia del comportamiento del agens.


Este vector de inspiración sería, como diría Menger, el que constituye un micro-fenómeno, fácil de reconocer, aunque difícil de describir, explicar y racionalizar, pero que aclara por qué a los seres humanos les gustan dos cosas aparentemente contradictorias: la libertad de acción y la cooperación que nos obliga a constreñirla. 


El desarrollo del estudio también nos conduce hacia una segunda tesis que responde a esta pregunta: ¿Cabría entender que cada una de las instituciones sociales evolutivas identificadas por Menger, y la Escuela Austriaca de economía, constituya un específico protocolo por el que se lleve a cabo la auto-organización de un orden espontáneo dado? Sigue en ello una reflexión surgida en las lecturas que se hicieron de Hayek (Premio Nobel de Economía de 1979) en torno a la epistemología y el orden espontáneo, la obra "El Orden Sensorial", principalmente. Centrándose la reflexión, en este trabajo sobre el ámbito de la edificación de la estructura normativa por la que se regulan las conductas exteriorizadas de los miembros de la sociedad.


"Los órdenes institucionales han aparecido como respuesta paliativa de los errores cometidos [en el pasado], para filtrar el aprendizaje [resultante de ellos], perseverar en la imitación de las mejores prácticas y abordar la prueba de otras [prácticas] nuevas."

GÉNERO
No ficción
PUBLICADO
2017
15 septiembre
IDIOMA
ES
Español
EXTENSIÓN
180
Páginas
EDITORIAL
IVO. Digital Media
TAMAÑO
1.3
Mb

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