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Description de l’éditeur

El hallazgo de un cadáver “en negro” a causa de un accidente de coche en el acceso a la AP 7, en Tarragona, trae a la luz la existencia de una organización criminal que incinera muertos desprovistos de certificado

de defunción. El que sirve de arranque a la historia tiene dos tiros de fusil en el pecho, era falsificador de arte religioso, de nacionalidad francesa, en busca y captura en Europa, y objeto de interés de la Brigada del

patrimonio cultural, de la policía nacional española. El narrador de la novela, el joven oficial Carlos Manzini Arce, pertenece a dicha brigada, seguía el rastro del falsificador asesinado y por ello es incluido en el equipo

de investigadores de la policía judicial que organiza el juez de instrucción de la Audiencia Nacional Gaspar Mancebo. Apenas comenzaban las pesquisas del primer crimen se produce el segundo en Sevilla, sobre el puente de Isabel II. La víctima es un septuagenario israelí de origen argentino, Aarón Atelbaum, hemipléjico

que iba a participar en la Multaqa (Encuentro de las tres culturas: cristiana, judía y musulmana). Las cámaras de videovigilancia del puente permiten identificar a los dos sicarios, uno de los cuales es un matón sevillano. / La investigación del “accidente” de Tarragona revela que alguien había organizado la aparición del cadáver del francés para llamar la atención de la policía hacia la funeraria SERVINTFUN, y hacia una empresa constructora que había edificado la urbanización Tarraconova, que incluía una imponente iglesia de estilo gótico retardado. Aarón Atelbaum, que militaba en la tesorería de una organización guerrillera, había emigrado de Argentina en 1977, perseguido por un grupo de tareas de la dictadura de Videla, que además de secuestrar, torturar, matar y desaparecer a los opositores de izquierda, buscaba sobre todo el

mayor botín de guerra posible. El jefe de los cimarrones, el coronel Octavio Cineri, obtuvo la baja del ejército argentino en 1980, el mismo año en que se disolvieron la mayoría de los grupos de tareas. / Cineri y todos

los oficiales cimarrones emigraron al hemisferio norte y se pusieron al servicio de las multinacionales de la seguridad privada. / El teniente Alsina, que se apartó de los cimarrones en 1978 y que a partir de 1983 colaboró con las Madres de Plaza de Mayo para esclarecer los genocidios de la dictadura de Videla, se sumó a la instrucción judicial. A la que también aporta valiosa ayuda la organización no gubernamental HIJOS (de desaparecidos en Argentina con la dictadura de Videla). El capellán de los cimarrones, Evaristo Navarro, que tenía nacionalidad española se había radicado en España. El resto de los cimarrones acabaron siguiendo al jefe “espiritual” y eligieron España, y la industria del ladrillo, para invertir sus botines de guerra. / La instrucción, fortalecida por los ingenios audiovisuales de nueva tecnología aprovecha una especie de asamblea de accionistas de Tarraconova, para detener a casi todos los cimarrones supervivientes. Aunque no puedan impedir que el más falsario de todos ellos se dé a la fuga, ni que los más humillados y ofendidos hagan justicia por su propia mano, y con absoluta ferocidad.

Los hechos y personajes de esta novela son ficticios, pero las circunstancias históricas y los contextos políticos son reales, al igual que los nombres de los genocidas argentinos y las onegés defensoras de los derechos humanos como las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo o la organización HIJOS.

GENRE
Romans et littérature
SORTIE
2017
30 septembre
LANGUE
ES
Espagnol
LONGUEUR
269
Pages
ÉDITEUR
Bebookness
TAILLE
637.3
Ko

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