La piel del cielo
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4.2 • 13 calificaciones
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- $279.00
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Descripción editorial
Una novela de la ganadora del Premio Cervantes 2013, Elena Poniatowska, que fue merecedora del IV Premio Alfaguara de Novela.
«Mamá, ¿allá atrás se acaba el mundo?» Esta frase abre camino a una historia fascinante: la de un hombre de enorme talento destinado a desentrañar los misterios de la astronomía.
Lorenzo de Tena, rebelde e inconformista, deberá luchar contra las desigualdades sociales, las trampas burocráticas y las tentaciones políticas para ver realizada su vocación. Pero los mayores retos de su búsqueda no vendrán de la ciencia sino de la cara más oculta de las personas, la que esconde las pasiones y los sentimientos. Una novela que, como un telescopio, nos acerca a los desafíos más inalcanzables: las estrellas y el amor.
La crítica ha dicho...
«Elena Poniatowska, aguda observadora de la realidad que le rodea, nos ofrece en esta obra lo mejor de su literatura que, no en vano, le ha llevado a alcanzar el preciado galardón [el Premio Cervantes] solo reservado a un selecto elenco de Escritores, aquellos que merecen por su trayectoria escribirse con mayúsculas.»
Maria Eugenia Delso, ICN
«Está escrito con impecable oficio y los diálogos, plenos de mexicanismos, muestran el dominio del registro lingüístico, de su riqueza verbal. Nadie puede dudar de la eficacia expresiva de esta notable escritora mexicana.»
Joaquín Marco, El Cultural de El Mundo
Reseñas de clientes
Orgullo de Científico Mexicano.
Agradecimiento a Lorenzo Tena por su aportación a la ciencia. Maravilloso relato de Elena Poniatowska
Es un libro bonito pero tedioso
El libro es bonito, está bien escrito; pero es muy lento, pues es en muchas ocasiones se siente más como los chismes de la historia de la ciencia en México. Por supuesto que eso es producto de una extensa investigación, pero la mayoría de las veces es información que no mueve la trama. El personaje principal, si bien puede ser un orgullo para la ciencia mexicana (para los patriotas lo será), resultaba bastante odioso y él mismo lo se sabe odioso.