Valle del Cisne
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- $55.00
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Descripción editorial
VALLE DEL CISNE - HISTORIA DE TERROR EN ESPAÑOL - BREDEVOORT VAN DEN BERG
En lo más profundo de los bosques sombríos de la Nueva Holanda, yace un secreto olvidado que ha permanecido sepultado durante siglos bajo un manto de silencio y tierra prensada. Esta escalofriante novela de terror sobrenatural y suspense arranca en el momento en que una próspera colonia neerlandesa, establecida en los confines más remotos del mundo conocido, se desvanece sin dejar rastro ni testigos, ofreciendo a la mirada atónita de quienes la encuentran únicamente un paisaje de ruinas calcinadas y un único vestigio inquietante: una moneda antigua de presagio funesto y aciago. Se trata de una obra maestra de la narrativa de horror gótico histórico que sumerge al lector en un viaje inolvidable y envolvente donde el paisaje salvaje e indómito comienza a cobrar vida propia, susurrando secretos inconfesables en una lengua tan antigua como aterradora.
A medida que el incierto destino de los supervivientes se entrelaza de forma inexorable con un misterio ancestral que desafía toda lógica, los protagonistas desentierran una memoria arraigada en las entrañas de la tierra, una presencia mucho más profunda y primigenia que cualquier reclamación territorial o soberanía humana. Este relato, meticulosamente documentado en su contexto histórico y visceral en su ejecución, supone una fusión magistral entre la novela de época y el terror paranormal más angustioso, construyendo una atmósfera opresiva y sobrecogedora que desdibuja con maestría las fronteras entre la ficción literaria de alta calidad y la peor de las pesadillas.
"En el primer sol de marzo, cantó el metal. No era el vivo brillo del oro ni el destello de un caldero. Era el mortecino resplandor gris del plomo y el estaño, mezclados hasta formar una imagen tan grande como los hombros de un gigante, sobre un poste más alto que el maíz más maduro. En él, en relieve, estaba el escudo de la Compañía de las Indias Occidentales: dos espléndidos barcos, rodeados de letras curvadas y una corona. Un barco mercante y un barco de guerra.
Para Tamanend, hijo mayor del líder de los siconeses, era algo completamente distinto. Había observado el poste durante una semana. Había visto cómo el sol del mediodía lo calentaba, cómo la lluvia lo mojaba. Sus ojos de águila, afilados, habían estudiado el borde del metal sólido donde sobresalía de la madera.
Esperó hasta que Hosset y sus hombres partieron hacia los campos del sur, sus azadas al hombro, para surcar la tierra para una segunda temporada de fracaso. Cuando el fuerte estuvo en silencio, excepto por los dos guardias en la gran puerta, Tamanend se acercó. No iba a escondidas; caminó derecho, su rostro inexpresivo. Su tomahawk, con una cabeza de piedra afilada, descansaba en su mano. Miró la placa, el poste.
Apretó el tomahawk detrás del metal, contra la madera. Un tirón firme, un gemido de clavos que se arrancaban, y todo el escudo de armas cayó en sus brazos. Era más pesado de lo que pensaba. La frialdad, el peso de la civilización, lo llevó en sus brazos. Luego se giró y caminó, la placa contra su pecho, alejándose del poste, del fuerte, hacia la espesura donde los ojos de su pueblo lo esperaban.
Entonces su grito desgarró el cielo.
Hosset fue llamado de vuelta, su rostro una máscara de incredulidad que se transformó en rabia hirviente. Se quedó de pie ante el poste desnudo, las manos flojas.
A la mañana siguiente hubo movimiento en el lindero del bosque. El líder sicones, el tío de Tamanend, dio un paso al frente, su rostro un paisaje nevado de seriedad. Detrás de él había dos guerreros. Y delante de ellos, en el suelo frío, depositaron algo.
No era la placa de metal, sino la cabeza sangrienta de Tamanend. Los ojos entreabiertos, la boca enmudecida. El corte en el cuello estaba limpio. Había poca sangre. Era una ofrenda. Una confesión."