" Verdad "
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" Verdad "
En el corazón de la oscuridad, donde las sombras bailan,
Arian se puso de pie, su destino pendía de un hilo.
Rodeado de susurros de las almas caídas,
Se preparó, buscando la verdad para sentirse completo.
Las palabras del Oráculo resonaron en su mente.
Guiándolo hacia las respuestas que debe encontrar.
Pero cuando entró en el santuario del Oráculo,
Sintió un escalofrío, una premonición muy contraria.
El aire estaba cargado de una sensación de presentimiento,
Como si las mismas paredes estuvieran implosionando.
Arian siguió adelante, su resolución inquebrantable.
Pero en el fondo sabía que le estaban quitando la fe.
"Habla, Oráculo", llamó al vacío,
Su voz resonó, el silencio destruido.
Pero no llegó ninguna respuesta, sólo un silencio inquietante.
Como si la esencia misma de la verdad estuviera en apuros.
De repente, una figura surgió de la oscuridad,
Envuelto en oscuridad, pero irradiando una fatalidad silenciosa.
Era la encarnación del vacío mismo,
Una fuerza del caos que busca reclamar la salud de Arian.
"Buscas la verdad, joven soldado", siseó el vacío,
"Pero la verdad es esquiva, el beso de una serpiente.
En el corazón de la guerra, donde reinan la mentira y el engaño,
¿Qué te hace pensar que puedes liberarte de la cadena?"
Arian se mantuvo erguido, su espíritu imperturbable,
Porque sabía que dentro de él la verdad se agitaba.
"No busco sólo respuestas, sino la luz del amanecer,
Para iluminar la oscuridad que nos ha atraído."
Con cada paso adelante, el vacío retrocedía,
Como si la determinación de Arian la hubiera frustrado.
Pero aun así, susurró tentaciones de duda,
Buscando darle la vuelta a la resolución de Arian.
Sin embargo, Arian siguió adelante, su corazón era un rayo de esperanza,
Mientras se enfrentaba al vacío, negándose a fugarse.
Porque sabía que en las profundidades de la desesperación,
Coloca las semillas de la verdad, esperando reparar.
Con una última oleada de coraje, Arian gritó:
Exigiendo la verdad, disipando toda duda.
Y en ese momento, el vacío comenzó a desvanecerse,
Como si el coraje de Arian finalmente hubiera dado la talla.
A su paso, el Oráculo emergió una vez más,
Llevando la sabiduría que Arian había implorado.
"La verdad no está en las palabras del pasado,
Pero en las acciones que tomamos para garantizar que dure".
Con nueva claridad, Arian volvió a la carga,
Su espíritu renovado, listo para afrontar un día más.
Porque aunque el camino por delante estaba lleno de peligros,
Sabía que con la verdad como guía, no pondría en peligro.
Y así, el viaje continuó, con Arian al mando,
Un rayo de esperanza en un mundo abrumado.
Porque en la búsqueda de la verdad había encontrado su vocación,
Para iluminar el camino a seguir, en medio de la oscuridad que cae.
En el corazón de la tierra abandonada,
Donde las sombras danzaban sobre la arena,
Arian se puso de pie, con su resolución inquebrantable.
Su espíritu feroz, su fe tácita.
Con cada paso, la oscuridad crecía,
Un vacío arremolinado, un tono escalofriante,
Pero Arian se mantuvo firme con fuerza,
Porque la verdad era su faro en la noche.
A su lado estaba su fiel amigo,
Lyra, con coraje para prestar,
Sus ojos arden con justa ira,
Su espíritu alimentado por fuego ardiente.
Juntos enfrentaron el creciente temor,
El vacío que ansiaba ser alimentado,
Pero en sus corazones aún ardía una luz,
Una llama de esperanza, de la que anhelaban.
"Mantente fuerte", susurró Arian en voz baja,
"Enfrentaremos esta oscuridad, la derrocaremos.
Porque en las profundidades de la desesperación y la aflicción,
Las semillas de la verdad comienzan a crecer."
Pero mientras se preparaban para la pelea final,
El vacío desató todo su poder,
Una tempestad de sombras, un rugido ensordecedor,
Amenazando con hundirlos para siempre.
Sin embargo, Arian y Lyra se mantuvieron erguidos,
Negándose a sucumbir a la esclavitud,
Con cada respiración, retrocedieron.
Contra la oscuridad, lanzaron su ataque.
Sus espadas brillaron en la penumbra,
Una danza de desafío en la noche más negra,
Cada golpe impulsado por una justa ira,
Mientras luchaban contra la jaula del vacío.
Pero cuando la lucha alcanzó su punto máximo,
Y la esperanza parecía distante, frágil y débil,
Arian sintió una oleada de poder surgir,
Desde lo más profundo, donde reside la verdad.
Con un grito que resonó en el vacío,
Desató una fuerza que no podía ser destruida,
Un estallido de luz, pura y brillante,
Eso desterró la oscuridad de la vista.
Y a su paso, un nuevo amanecer amaneció,
Un rayo de esperanza, un susurro,
Porque la verdad había triunfado al final,
Y la oscuridad ya no podía fingir.
Mientras Arian y Lyra permanecían en la luz,
Su victoria brilla clara y brillante,
Sabían que aunque la batalla estaba ganada,
Su viaje apenas había comenzado.
Porque después de la pelea,
Reconstruirían, se unirían,
Y de las cenizas de la desesperación,
Forjarían un futuro fuerte y justo.
Juntos enfrentarían lo que pudiera venir,
Con coraje, honor y corazones deshechos,
Porque sabían que mientras prevaleciera la verdad,
Sus espíritus nunca podrían ser asaltados.
En el corazón de la oscuridad, donde las sombras bailan,
Arian y sus compañeros adoptaron su postura.
Ante ellos se alzaba el vacío creciente,
Una fuerza de destrucción que deben evitar.
Con Lyra a su lado, Arian se mantuvo erguido,
Su vínculo es inquebrantable, desafiando la caída.
Pero el miedo permaneció en sus corazones cansados,
Mientras se enfrentaban a las siniestras artes del vacío.
"No podemos flaquear", declaró Arian,
"Debemos seguir adelante, impávidos y preparados".
Pero las dudas carcomieron su resolución,
A medida que el poder del vacío seguía evolucionando.
El general Marcus, su otrora firme aliado,
Ahora estaba ante ellos, consumido por la mentira.
Traición grabada en su rostro,
Arian sintió el peso de la desgracia.
"Una vez fuiste un héroe", dijo Arian,
"Pero ahora, en cambio, sirves a la oscuridad".
Marcus se rió, un sonido amargo.
Mientras la oscuridad lo envolvía, fuertemente atado.
El Oráculo surgió de las sombras profundas,
Sus ojos arden con secretos que guardar.
"Tú tienes la llave", susurraron en voz baja,
"Para vencer el vacío, debes ir."
Con un nuevo propósito, Arian siguió adelante.
Por pasillos de oscuridad, hasta el amanecer.
Por fin llegaron al corazón del abismo,
Donde el poder del vacío palpitaba con maliciosa dicha.
Pero Arian y sus compañeros se mantuvieron firmes,
Sus voluntades inquebrantables, contra todo mal.
Con un grito de desafío, desataron su poder,
Y desterró la oscuridad a la noche eterna.
A medida que el vacío retrocedía, el reino se regocijaba,
Sus voces se alzaron en un ruido triunfante.
Pero en medio de la celebración, Arian sintió:
Una sensación de pérdida que no podía derretirse.
Porque aunque la oscuridad había sido derrotada,
Las cicatrices que dejó atrás permanecieron sentadas.
En los corazones de aquellos que habían luchado y sangrado,
Arian sabía que nunca se desharían realmente de ellos.
Pero a través del dolor, brilló una luz,
Un rayo de esperanza, que brilla intensamente.
Porque después de la noche más oscura,
Arian vio la promesa de la luz de un nuevo amanecer.
Con Lyra a su lado y sus amigos cerca ,
Arian sabía que no tenían nada que temer.
Porque aunque el camino por delante sería largo,
Juntos seguirían siendo fuertes.
Y así, cuando el sol salió en el cielo,
Arian miró hacia el futuro con ojos esperanzados.
Porque aunque la batalla había sido ganada,
La guerra por la paz apenas había comenzado.
En las profundidades del bosque, donde las sombras bailaban con el viento,
Arian y sus compañeros, con su determinación firmemente firme.
Para enfrentar el vacío creciente, marcharon con corazones de fuego,
Sus almas entrelazadas en el alambre siempre retorcido del destino.