Refugio
Descripción editorial
Refugio
Encarnación
Casa Primero
La casa aprendió a ponerse delante de mí.
Paredes delgadas, recuerdo de cal y humedad antigua.
Puse en una mesa, tres vasos,
Una olla que pudiera soportar los silencios.
Cada noche medía mis respiraciones,
No por miedo, sino por necesidad de orden.
El amor en aquella época era una economía estricta.
Una luz encendida,
una ventana cerrada por la escarcha,
un cuerpo que permaneció erguido.
Ropa pequeña
Doblé tu ropa con precisión.
Calcetines en pares,
las camisetas sin arrugas.
Sabía que esta clase
No te protegió de todo.
Pero la tela guarda un recuerdo.
Mantiene el toque de la madre
cuando no tiene otras palabras.
Así te vestía todos los días
con mi silenciosa persistencia.
Cocina
La cocina se convirtió en un lugar de defensa.
Pan que subió lentamente,
sopa que hervía sin prisa.
Los cuchillos en su lugar,
la sal medida.
Estaba cocinando para que pudiéramos quedarnos.
Cada receta una promesa
que habrá una mesa mañana.
Yo también estaré aquí.
Para llenar los platos.
Notas
Estaba escribiendo en pequeños trozos de papel.
¿Qué necesita la casa?
¿Qué necesitan los niños?
Listas que no fueron estresantes,
pero una manera de no olvidar
¿Quién soy yo bajo cuidado?
El papel podía soportar cualquier cosa.
No cabían en el cofre.
El lápiz me sostenía.
centrado en la vida.
Noche
Por la noche oí tus pasos.
Pequeño, irregular, real.
No estaba durmiendo profundamente.
Mantuve mi cuerpo preparado.
La maternidad no descansa.
Él permanece como una sombra al lado de la cama.
Cada sonido era una confirmación.
Usted está aquí.
Estoy aquí.
Eso fue suficiente.
Resistencia
Aprendí desde muy temprano a no doblegarme.
No por orgullo,
pero por necesidad.
Nadie aplaudió.
La resistencia no necesita testigos.
Él sólo pide continuación.
Estaba levantando el peso del día.
y lo tocaría por la noche.
Lo tomé de nuevo por la mañana.
Así crecí contigo.