Estigma
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Estigma
Puertas
entrada
La puerta se abre suavemente;
Una palma con una llave deja su marca.
El metal recuerda los pasos;
Y cuento las veces que entré.
La luz de la puerta se convierte en un número.
Un billete se desvanece en el bolsillo.
El guardia mira la hora;
La puerta guarda el secreto de la rutina.
El ruido de una tecla es una pequeña oración.
Cada uno abre una cuenta;
Cada cierre una promesa tácita.
Guardo la llave como un contrato.
En este contexto entra el cuerpo;
El lugar permanece neutral.
Y anoto: llave, entrada, hora.
Los recortes se convierten en evidencia.
tarjeta
Una tarjeta en la pared;
Las letras son pequeñas, estrictas.
La serie de líneas cuenta mi día;
Leo sin esperanza.
El guardia pasa a toda prisa;
La máquina cruje.
Cuento mis pasos como números;
y una llave se desliza en mi palma.
Una puerta se cierra, otra se abre.
El clic de la máquina cuenta los presentes.
Miro la tarjeta;
y escribo en el margen: regresó.
El papel lleva mi nombre.
Y cuando me lo quito el día parece más claro.
Pequeñas ceremonias de entrada; pequeñas ceremonias de salida.
La llave permanece, sin puerta.
pase matutino
Leyendo la puerta antes de trabajar.
Mi respiración se convierte en una lista.
Los transeúntes se apresuran; el guardia saluda.
Una tecla golpea el disco.
En mis bolsillos, billetes y recibos.
Un pequeño problema con la máquina;
Una mujer está esperando que se abra la puerta para su día.
Cuento los pasos; y permanezco en silencio.
Una máquina recuerda nuestro número de serie.
La llave se convierte en un símbolo, no en una solución.
Y aún así lo conservo;
Como si estuviera conservando un nombre antiguo.
Tomo nota: 07:18.
La ciudad comienza a moverse.
Las puertas se abren; las puertas se cierran.
Una pequeña historia entre metales.
asiento
Nos sentamos y esperamos la entrada.
La sala de estar es una pequeña puerta.
Una llave cae entre las redes;
Nadie lo recoge.
El guardia lee una lista.
Las máquinas están haciendo su ronda.
Observo el asiento;
y me imagino cuántos ha visto.
Las manos que pasan dejan huellas.
La clave recuerda apariciones pasadas.
Y la puerta está a unos pasos.
Un silencio como un billete.
Lo saco de mi bolsillo;
Lo veo como un salvavidas.
Anoto: asiento, llave, hora.
La puerta se abre y salgo.