REPARTIR A NUESTROS PADRES
Acuerdos entre hermanos para el cuidado: repartir turnos, gastos y decisiones sin ir a la guerra
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Descripción editorial
Cada vez que intentáis organizaros, acabáis peor que antes.
Casi todos los acuerdos familiares sobre el cuidado de unos padres se firman de pie. En un pasillo de hospital, a las once de la noche, con miedo y con prisa. Y lo que se decide de pie dura años sentado.
Este libro sostiene una idea incómoda: un reparto no fracasa por egoísmo. Fracasa por diseño. Se acuerda en el peor momento posible, se reparte lo que no había que repartir, no se escribe nada y nadie pone una fecha para volver a mirarlo.
El Dr. Carlos Sánchez Muñoz, psicoterapeuta clínico con más de veinte años de práctica, convierte veinte años de consulta en un método concreto. Por qué cada hermano cree sinceramente que hace más —y por qué todos tienen razón—. Qué cuesta no tener acuerdo, incluso en las familias que se llevan bien. Y qué se está repartiendo en realidad cuando se discute por los turnos, que casi nunca son los turnos.
En el centro del libro hay dos distinciones que lo cambian todo. La primera: se reparten tres cosas distintas y cada una con su criterio propio —los turnos por disponibilidad, el dinero por capacidad y las decisiones por consenso—, y casi todas las peleas vienen de mezclarlas. La segunda: lo que hay que repartir no es el trabajo. Es la responsabilidad de que no se le olvide a nadie.
A partir de ahí, lo operativo: cómo escribir un acuerdo de una página que se cumpla de verdad, cómo convocar la reunión que lleváis años sin tener, qué hacer cuando alguien falla —porque alguien va a fallar— y qué va a seguir siendo desigual hagáis lo que hagáis.
Es el único libro de la serie que produce un documento. Con quince ejercicios, casos compuestos de consulta y un capítulo entero dedicado a decir qué se sabe y qué no.
Y no le da la razón a nadie. Este volumen se lee desde las dos orillas y suele circular entre hermanos. Si buscas munición para una discusión familiar, este no es el libro.
Comprensión, no curación.